Un remolino de viento húmedo agitó el manto de hojas que yacían alrededor del tronco de un viejo platanero, este, cada vez más despoblado se preparaba para un nuevo otoño, largo, ocre y portal de los fríos.
Mientras los pocos transeúntes se dirigían presurosos al cementerio, cargados de ramos de flores para sus muertos, una hoja quedó atrapada entre el parterre que rodeaba una charca con la esperanza de al menos caer en ella, al menos tendría la compañía de aquellos seres que la habitaban, viendo que entre los humanos su vida ya estaba agotada, tanto como la de aquellos seres que iban a ser recordados y engalanados. Su vida se fue agotando a medida que su sombra se hacía precindible. El sol de aquellos finales de Octubre perdía el vigor al mismo tiempo que ella.
sábado 27 de octubre de 2007
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