jueves 20 de noviembre de 2008
sábado 15 de noviembre de 2008
lunes 7 de abril de 2008
sábado 27 de octubre de 2007
HOJA
Un remolino de viento húmedo agitó el manto de hojas que yacían alrededor del tronco de un viejo platanero, este, cada vez más despoblado se preparaba para un nuevo otoño, largo, ocre y portal de los fríos.
Mientras los pocos transeúntes se dirigían presurosos al cementerio, cargados de ramos de flores para sus muertos, una hoja quedó atrapada entre el parterre que rodeaba una charca con la esperanza de al menos caer en ella, al menos tendría la compañía de aquellos seres que la habitaban, viendo que entre los humanos su vida ya estaba agotada, tanto como la de aquellos seres que iban a ser recordados y engalanados. Su vida se fue agotando a medida que su sombra se hacía precindible. El sol de aquellos finales de Octubre perdía el vigor al mismo tiempo que ella.
Mientras los pocos transeúntes se dirigían presurosos al cementerio, cargados de ramos de flores para sus muertos, una hoja quedó atrapada entre el parterre que rodeaba una charca con la esperanza de al menos caer en ella, al menos tendría la compañía de aquellos seres que la habitaban, viendo que entre los humanos su vida ya estaba agotada, tanto como la de aquellos seres que iban a ser recordados y engalanados. Su vida se fue agotando a medida que su sombra se hacía precindible. El sol de aquellos finales de Octubre perdía el vigor al mismo tiempo que ella.
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otoño
miércoles 24 de octubre de 2007
La Charca
La Charca donde vivo anda algo revuelta.
Recuerdo cuando sus aguas eran transparentes y tranquilas. En ellas convivíamos tantas criaturas...
Hacia ella llegaban mansas avenidas de lluvia con su susurro, trayendo consigo hojas que caídas de los árboles en otoño se cobijaban al amparo de sus orillas. Los bailarines zancudos dibujaban infinidad de anillos que desaparecían y aparecían al antojo de sus largas patas.
Hacia ella llegaban mansas avenidas de lluvia con su susurro, trayendo consigo hojas que caídas de los árboles en otoño se cobijaban al amparo de sus orillas. Los bailarines zancudos dibujaban infinidad de anillos que desaparecían y aparecían al antojo de sus largas patas.
La Charca donde vivo se oscurece poco a poco....
Y somos nosotros los culpables.
Y somos nosotros los culpables.
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